#NiUnaMenos ¿Diseño social o una oportunidad para vender?

El movimiento social que se ha tomado Latinoamérica ha dejado importantes triunfos y el diseño de su logo ha sido uno de ellos ¿Cuál será la línea que separa lo social con el merchandising?

Nadie quedó indiferente al llamado de la marcha social convocada en varios países de Latinoamérica para llamar la atención de las autoridades.

Tras la horrible violación y asesinato de la joven argentina Lucía Pérez de 16 años, la indignación se tomó todos los ámbitos de la sociedad, incluido el diseño.

No es para menos. Muchas mujeres se unieron a la causa feminista y había que hacerlo visible a través de la forma más rápida y  viral posible: las redes sociales.

Los mensajes de repudio al hecho aparecieron de inmediato, pero además, debía ser un movimiento con rostro, con una imagen que lograra ser identificable con la causa y que se unieran todas y todos para detener la violencia machista que aún impera en el continente.

Es ahí donde el logo con la firma #NiUnaMenos aparece como la imagen símbolo de esta causa, que bien podría ser asociada a una empresa o a un fin comercial, pero que ahora alcanzaba otras esferas como la social y la causa feminista.

La creación de este logo es más antigua que la noticia del asesinato de Lucía Pérez. Su autora es Romina Lerda, es  de la ciudad de Córdoba en Argentina y creó la imagen para un trabajo de diseño en su facultad durante el 2015.

La imagen que recrea el rostro de una mujer, se convirtió inmediatamente en fotografía de perfil de cientos de mujeres y hombres de toda Latinoamérica en Facebook, Twitter y WhatsApp.

La viralización de su creación aún la toma con cierta sorpresa, pero aún se siente orgullosa por su trabajo de diseño. Según declaró Lerda al diario El Clarín,  siempre le ha interesado las temáticas de género, por lo que siente orgullosa de la repercusión de su trabajo.

Sin embargo, la popularidad que alcanzó la imagen alcanzó otros ribetes. Ahora la imagen puede verse en poleras, chapitas, banderas, pañuelos, entre otros objetos que se pueden adquirir a un precio accesible para quienes van a una marcha o en diversas empresas dedicadas a la impresión.

Tal vez no es el principal objetivo de Romina Lerda, más aún cuando muchos están lucrando con su propia creación. Lo mismo ocurrió con la imagen del caricaturista Linniers, quien realizó una ilustración similar bajo la misma consigna del #NiUnaMenos.

Entonces cabe preguntarse ¿Cuál es el límite de lo estrictamente social con el capitalismo? ¿Quién resguarda el diseño de estos artistas? Todo indica que la ley de derechos de autor no parece ser suficiente.

Por el momento, el movimiento sigue más vivo que nunca, las mujeres siguen organizándose y el #NiUnaMenos ya es una bandera de lucha. Sólo hay que esperar a que este movimiento se mantenga en su compromiso social y no se transforme en un gran aparataje del merchandising.

¿Qué opinas del poder que ha alcanzado la famosa imagen?

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